Tengo un mensaje de Dios para los pecadores en Sion, aquellos a los cuales Cristo dirigió las palabras: “Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios”. Necesitáis ofrecer siempre el fuego sagrado; entonces las obras de Cristo, su amor, su misericordia, su justicia, ascenderán delante de Dios como una nube de fragante y santo incienso, plenamente aceptables. TM 357.3 Pero ha sido ofrecido fuego extraño con el empleo de palabras rudas, la importancia propia, la exaltación del yo, la justicia propia, la autoridad arbitraria, el espíritu dominante, la opresión, la restricción de la libertad del pueblo de Dios; habéis atado a los hijos de Dios con planes y reglas que Dios no ha dictado, ni han surgido en su mente. Todas estas cosas son fuego extraño, no reconocido por Dios, y son una permanente tergiversación de su carácter. TM 358.1