Aunque Elena G. de White no especifica un número exacto de veces que la iglesia deba reunirse por semana, sus escritos enfatizan la importancia de las reuniones regulares, especialmente en sábado, así como otras reuniones para la oración y el compañerismo.
Aquí hay algunos puntos clave de sus escritos:
* **Reuniones de Sábado:** Se da por sentada la importancia de las reuniones en sábado. El enfoque está en hacerlas significativas: "Cada uno debe sentir que tiene una parte que actuar para hacer interesantes las reuniones del sábado" (
6T 362.2). Esto sugiere una reunión semanal regular en sábado como pilar de la vida de la iglesia.
* **Reuniones de Oración y Conferencia:** Ella advierte sobre el peligro de descuidar las reuniones de oración: "La fe de la mayoría de los cristianos vacilará si descuidan constantemente reunirse para la conferencia y la oración" (
4T 106.4). Si bien no se establece una frecuencia semanal, se entiende que estas reuniones deben ser una práctica regular.
* **Calidad sobre Cantidad:** El énfasis principal de sus consejos no está en la frecuencia, sino en el propósito y la atmósfera de las reuniones. Ella aconsejó: "Nuestras reuniones deben ser hechas intensamente interesantes. Deben estar impregnadas de la misma atmósfera del cielo. Que no haya discursos largos y secos ni oraciones formales simplemente por ocupar el tiempo" (
5T 609.1).
En resumen, aunque no se prescribe un número como "dos o tres veces por semana", el patrón que se desprende de sus escritos es el de una **reunión principal de adoración en sábado**, complementada por **reuniones regulares de oración y testimonio** durante la semana, según las necesidades y la organización de la iglesia local.