Los escritos de Ellen White ofrecen una perspectiva profunda sobre cómo mantener nuestra visión espiritual clara y centrada en las verdades eternas. Ella enfatiza que Dios no nos ha dejado sin herramientas para comprender lo que es verdaderamente importante, sino que ha provisto "llaves" específicas tanto en el mundo que nos rodea como en nuestra actitud interna.
Para mantener este enfoque, Ellen White señala que la observación del mundo creado es un punto de partida esencial. Ella explica que "Dios ha puesto en el mundo natural, en las manos de los hijos de los hombres, la llave para abrir el tesoro de Su Palabra" (
PH131 14.4). Esta conexión entre la naturaleza y las Escrituras nos permite discernir los principios divinos que deben regir nuestra vida.
Sin embargo, la llave más crítica para no perder el rumbo se encuentra en la disposición de nuestro propio corazón al buscar la verdad. Ellen White aconseja con firmeza sobre la actitud necesaria para el estudio de la voluntad de Dios:
> "En su estudio de la palabra, deje a la puerta de la investigación sus opiniones preconcebidas y sus ideas hereditarias y cultivadas. Nunca alcanzará la verdad si estudia las Escrituras para reivindicar sus propias ideas. Déjelas en la puerta y, con un corazón contrito, entre para escuchar lo que el Señor tiene que decirle" (YI
July 24, 1902, par. 6).
Esta instrucción subraya que el enfoque correcto nace de la humildad. Cuando dejamos de lado nuestro propio orgullo intelectual, "mientras el humilde buscador de la verdad se sienta a los pies de Cristo y aprende de él, la palabra le da entendimiento" (YI
July 24, 1902, par. 6). Aquellos que se consideran demasiado sabios para aprender con sencillez no podrán alcanzar la sabiduría que conduce a la salvación.
En términos prácticos, mantener los ojos en lo que importa requiere reconocer la autoridad de Cristo, quien es descrito como aquel "que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre" (
1SM 63.8). Al confiar en Su guía y cooperar con Él en Su obra, nuestra perspectiva se alinea con la Suya.
En conclusión, la llave para mantener un enfoque correcto es una combinación de observar las lecciones de Dios en la naturaleza y acercarse a Su Palabra con un espíritu enseñable, libre de prejuicios, permitiendo que Cristo sea nuestro instructor personal.
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