Insights from Ellen G. White's Writings
Ellen White expresó serias preocupaciones sobre diversas competencias atléticas y juegos de confrontación, considerándolos distracciones del verdadero propósito de la educación y el desarrollo espiritual. Ella identificó específicamente ciertos deportes como pertenecientes a una categoría que debería ser vigilada y prohibida en los terrenos escolares (11MR 161.3). En cuanto al boxeo, su consejo fue directo y severo. Clasificó esta actividad junto con otros entretenimientos populares que se habían convertido en lo que ella denominó escuelas de brutalidad. Observó que estas prácticas fomentan el amor por la dominación y el orgullo en la fuerza bruta, lo cual ejerce un poder desmoralizador sobre la juventud (Ed 210.3). Ella comparó los deportes de su época, como el boxeo y el fútbol, con los antiguos juegos romanos, destacando un desprecio temerario por la vida y un enfoque excesivo en la fuerza animal en lugar del vigor mental o espiritual (CH 189.3).
Criticó que estas exhibiciones de habilidad física y pruebas de fuerza animal fueran permitidas, señalando que los estudiantes podrían haber recibido una educación más útil mediante el entrenamiento manual (11MR 161.1). Más allá de los deportes específicos, analizó la naturaleza misma de la competencia. Señaló que en los juegos antiguos, a pesar de la intensa disciplina y abnegación, solo uno podía recibir el premio, lo que generaba un espíritu de rivalidad e incertidumbre (AA 313.1). Este enfoque en juegos competitivos y ejercicios de fuerza se consideraba un sustituto inadecuado para la piedad práctica y el sacrificio personal que se requiere de un seguidor de Cristo (21MR 242.6).
You might also want to explore:
📚 thousands of passages found containing these search terms — Explore in Full-Text Search
Ellen White abordó de manera directa y correctiva la participación en deportes como el béisbol y el críquet, especialmente cuando estas actividades se convertían en una obsesión que consumía el tiempo y los recursos de los estudiantes y creyentes. Ella observó que este tipo de juegos a menudo llevaban a una "clase de idolatría" y a una gratificación propia que distraía de las responsabilidades espirituales y el servicio a Dios. En sus mensajes de advertencia, señaló que el entusiasmo excesivo por el béisbol y el críquet no glorificaba a Dios, sino que fomentaba un espíritu de rivalidad. Explicó que estas diversiones no eran esenciales para la salud ni para la formación del carácter, y que el dinero y el tiempo invertidos en ellas deberían haberse destinado a la obra misionera y a la preparación para los eventos finales. Incluso relató visiones donde se le mostró que estas prácticas estaban alejando a los jóvenes de la piedad. Describió cómo el interés por estos juegos se convertía en una fascinación que nublaba el juicio espiritual, comparando esta distracción con otras tendencias mundanas que consumían los medios financieros de la iglesia (PH084 1). Su consejo siempre apuntó a reemplazar estas competencias por actividades de utilidad práctica y desarrollo físico mediante el trabajo manual.
You might also want to explore:
Ellen White describió haber tenido visiones nocturnas específicas sobre actividades que ocurrían en los terrenos escolares, donde observó a los estudiantes participando en lo que denominó "juegos de competencia" y partidos de fútbol. Ella lamentó que, cuando los alumnos se absorbían en estas diversiones, se abría la puerta para que el enemigo anulara la influencia del Espíritu Santo, que debería estar moldeando el carácter de los jóvenes (TR 72.3). En sus relatos, mencionó haber presenciado directamente en visión el desempeño de los estudiantes en los terrenos de la escuela, identificando específicamente juegos de tenis y críquet. Describió estas actividades como una forma de "mimicría grotesca" y las calificó severamente como una especie de idolatría, comparándolas con los ídolos de las naciones paganas (CT 350.1). Estas manifestaciones fueron presentadas como acciones que seguían la mente del enemigo en lugar de los principios divinos (PH145 44.1).
Respecto a la institución en Avondale, ella fue muy enfática al declarar que los juegos y diversiones eran una "maldición" y que no debían permitirse en absoluto dentro de la escuela. Expresó dolor al notar que, a pesar de sus instrucciones directas a los estudiantes y profesores sobre los peligros de estos juegos, la facultad a veces carecía del discernimiento necesario para evitar que estas prácticas se convirtieran en parte de la educación (8MR 74.5). Su postura era que las diversiones competitivas no debían formar parte del programa educativo bajo ninguna circunstancia (8MR 74.6). Finalmente, advirtió que los deportes y juegos en las escuelas abrían la puerta a una "inundación de tentaciones" y fomentaban la frivolidad, lo cual no era grato a Dios. Ella instaba a los estudiantes a mantener la sobriedad mental, señalando que aquellos que asistían a la escuela buscando su propia diversión, en lugar de una educación correcta, perderían por completo el objetivo de su formación (PH048 20.5), (2SAT 135).
You might also want to explore:
© 2026 Ellen Chat. All rights reserved.
Generated by Ellen Chat - ellenchat.com
All quotes attributed to Ellen G. White. Please verify references with original sources.