Insights from Ellen G. White's Writings
La enseñanza de Ellen White destaca que la seguridad humana depende enteramente de la protección divina mediada por los ángeles. Ella explica que actualmente vivimos en un periodo de gracia donde los vientos de destrucción son retenidos por cuatro ángeles celestiales, lo cual otorga a la humanidad un tiempo de respiro para prepararse (PH080 32.1). Sin esta intervención directa y constante de los mensajeros de Dios, el poder del enemigo sobre la mente y el mundo físico sería absoluto. El conflicto espiritual es tan intenso que se advierte sobre la necesidad de una vigilancia constante, pues el descuido de las facultades mentales o morales permite que Satanás tome ventaja (PH080 32.1). Se describe que el enemigo busca cualquier oportunidad para que el ser humano caiga en un estado de letargo o sueño espiritual, momento en el cual él puede asegurar a su presa y trabajar según su propio orden (8MR 219.4), (GCDB February 28, 1893, par. 6).
La influencia satánica tiene un impacto directo en la percepción y los sentidos. Cuando las personas se entregan a pensamientos sombríos o dudas, sus sentidos se embotan hasta el punto de perder la capacidad de percibir la fidelidad del Salvador y Su victoria en el conflicto contra las tinieblas. Esta pérdida de percepción espiritual es una de las tácticas principales para subyugar la voluntad humana. Finalmente, se enfatiza que en los momentos de mayor peligro, como el tiempo de angustia, la protección de los ángeles es lo único que impide la destrucción de los fieles. Mientras Satanás desea fervientemente el privilegio de destruir a los santos, los ángeles actúan incluso como hombres de guerra para defenderlos (1SG 201.1). Sin este resguardo, el engaño y el poder del adversario serían una fuerza controladora de la cual nadie podría escapar por sus propios medios (GW92 445.1).
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